
Sus Obras responden a dos cosas. La primera: la perspectiva personal del autor y su relación dentro del campo religioso; la segunda: la experiencia adquirida dentro de la práctica. Se trata de un camino por el cual el hombre y el creyente han seguido desde el nacimiento hasta la coronación en un cuarto de Osha: la interpretación de los signos y su relación con la sabiduría ancestral recogida en el principal sistema de adivinación del cual los caracoles es su cardinal vehículo: el Diloggún. Su coleccion «Dice Diloggún» mantiene una mirada en las aristas no siempre bien percibidas por los investigadores y etnólogos, porque nace en lo más interno de las prácticas religiosas, muchas veces mantenidas bajo el silencio y los secretos. Su colección resulta una visión necesaria para comprender una zona otra de esta hermosa religión autentica y autónoma.